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Apr 28, 2026
¿El ejercicio te hace más inteligente? Qué te aportan realmente el ejercicio y el colágeno
Es uno de esos temas en los que, en el fondo, todos sabemos más o menos qué es lo que hay que hacer. Moverse más. Salir al aire libre más a menudo. Empezar por fin a hacer ejercicio de nuevo. Y, sin embargo, con demasiada frecuencia, el sofá se lleva la palma. Nuestra pereza interior está cómodamente sentada, y la lista de cosas por hacer es larga.
Pero, ¿qué ocurre realmente cuando empiezas a moverte? ¿Cómo afecta el ejercicio a tu cuerpo, a tu mente y a tu estado de ánimo? ¿Y por qué el yoga por sí solo ya no es suficiente una vez que cumples los 40? Aquí tienes las respuestas.
Pequeños pasos: lo importante es empezar
El error más común: intentar abarcar demasiado de golpe. Ropa nueva, zapatillas nuevas, euforia total… y seis semanas después, el impulso se ha esfumado. ¿A quién no le ha pasado? Cada enero, miles de personas se apuntan al gimnasio. En abril, muchos ya solo pagan la cuota de socio.La mejor forma: un auténtico «microentrenamiento». Veinte minutos en la cinta, cuatro o cinco ejercicios en las máquinas, y listo. Sin presión, sin necesidad de perfección. Solo hay que cogerle el ritmo. Y si tienes dudas sobre el gimnasio: allí nadie te mira por encima del hombro. Todo el mundo se alegra de que estés allí. Y aún mejor: llévate a un amigo. Las personas que entrenan en pareja son menos propensas a saltarse una sesión. El aspecto social está infravalorado, y funciona.
Tres veces a la semana. Con eso basta.
¿Con qué frecuencia hay que hacer ejercicio para notar la diferencia? La respuesta es maravillosamente sencilla: tres veces por semana, una hora cada vez. Menos que eso es simplemente bienestar; más que eso es un extra.
¿Y qué hay de la excusa de «no tengo tiempo»? Si por la noche puedes pasar una hora mirando Instagram, es que sí que tienes esa hora. Sobre todo cuando tu día a día es ajetreado, los niños están por ahí y el trabajo te exige mucho: ahí es cuando una hora de ejercicio no es solo algo que se da por sentado, sino un acto de autocuidado. Una hora en la que dejas a un lado el móvil y simplemente eres tú mismo puede marcar una gran diferencia.
A partir de los 40, el entrenamiento de fuerza es más importante que nunca
Aquí es donde las cosas se ponen serias, pero importantes. A partir de los 40, el cuerpo empieza a perder masa muscular. Las hormonas —el estrógeno, la progesterona y la poca testosterona que tenemos— disminuyen, y el metabolismo se ralentiza. El yoga es estupendo, sin duda. Pero no es suficiente.
Si quieres mantenerte flexible, estable y en forma a largo plazo, necesitas hacer entrenamiento de fuerza. No por el espejo, sino por tus huesos, articulaciones y para prevenir caídas. Los huesos tienen su propio metabolismo que hay que estimular. Los tendones, los ligamentos, la fascia… Todos ellos necesitan esfuerzo para mantenerse resistentes.
Quienes entrenan hoy están invirtiendo en su movilidad del mañana. Y en la capacidad de volver a saltar once semanas después de una operación de rodilla. Porque los músculos están ahí, sencillamente, para sostener la articulación.
El ejercicio te hace más inteligente… De verdad
Esto es lo que sorprende a mucha gente. Hacer ejercicio realmente te hace más inteligente. No en sentido figurado, sino desde el punto de vista neurobiológico.
Durante el ejercicio se liberan miocinas. Se trata de moléculas de señalización producidas por el músculo esquelético que, según se ha demostrado, tienen efectos antidepresivos e influyen en el equilibrio hormonal. Esto explica esa sensación especial que se tiene después de hacer ejercicio: calma, satisfacción y claridad mental. Cualquiera que lo haya experimentado sabe exactamente de qué estamos hablando. Quien no lo haya experimentado, no sabe lo que se está perdiendo. A esto hay que añadir la neuroplasticidad: la interacción entre el cerebro y los músculos durante el ejercicio refuerza las conexiones neuronales. El ejercicio mantiene el cerebro en forma, y eso no es solo un eslogan motivador, sino una realidad científica.
Colágeno: qué relación tiene tu tejido conectivo con el ejercicio
El ejercicio supone un esfuerzo no solo para los músculos, sino también para los tendones, los ligamentos y la fascia. Es precisamente aquí donde entra en juego el colágeno, como la proteína estructural más importante del tejido conectivo. Por lo tanto, si haces ejercicio con regularidad, le estás haciendo un doble favor a tu cuerpo al centrarte también en la regeneración de estas estructuras. Los suplementos de colágeno no son una cura milagrosa, pero sí un elemento básico de la rutina para cualquiera que ya haya integrado firmemente el ejercicio en su vida diaria. Por ejemplo, prueba nuestro colágeno en polvo Original con vitamina C o el Collagen Intensive e incorpora un momento de luminosidad a tu rutina de entrenamiento.
La motivación está bien. La disciplina es mejor.
En algún momento, la motivación decae. Es algo normal y no es un signo de debilidad. Lo que importa entonces es la disciplina. Y eso se puede entrenar igual que un músculo.
Un truco que funciona: ser más listo que uno mismo. De camino a casa, pasa de largo por delante del gimnasio. No lo pienses, no lo dudes: simplemente entra en el aparcamiento. Una vez allí, entrarás. El truco está en evitar ese momento de duda.
Y tener objetivos claros ayuda. No un vago «quiero ponerme en forma», sino algo muy concreto. Una media maratón. Hacer tres dominadas antes de que acabe el año. Cuando tienes un objetivo real, entrenas de otra manera. Y al final, experimentas algo que ninguna publicación de Instagram puede sustituir: la sensación de haberte demostrado a ti mismo que puedes hacerlo.
Mantenerse joven no tiene nada que ver con las arrugas
¿Cómo se sabe si alguien es joven? No por su rostro, sino por cómo se mueve: por la tensión de su cuerpo, su postura y su energía. Las personas que se mueven irradian eso, a cualquier edad. Es importante que acojamos cada etapa de la vida con los brazos abiertos, sin dejar de hacer algo por nosotros mismos. Una rutina de ejercicio es perfecta para ello. ¡El lema es «pro-envejecimiento» en lugar de «anti-envejecimiento»!
Ir al gimnasio cuatro veces por semana a los 79 años no es una excepción, sino el resultado de una vida en movimiento. Y eso se nota: toda tu vida en la vejez depende de la movilidad.
Conclusiones que puedes sacar
Ahora ya sabes lo que realmente aporta el ejercicio. Pues empieza por aquí:
Empieza poco a poco. Con 20 minutos basta. De verdad. Sin presiones, sin necesidad de que sea perfecto… simplemente empieza.
Programalo tres veces por semana. No como algo opcional, sino como una cita fija. Para ti.
No te olvides del entrenamiento de fuerza. Sobre todo a partir de los 40, es lo más importante que puedes hacer por tu cuerpo.
El colágeno durante el ejercicio: incorpora el colágeno a tu rutina como un momento de atención plena
Y luego: no te rindas. No porque siempre sea divertido, sino porque la sensación que te queda después es indescriptible.
¿Quieres más? ¡Dale brillo a tu vida!
Si quieres profundizar en este tema, no te pierdas el último episodio de «Glow Up Your Life»: «¿El ejercicio te hace más inteligente?», e incorpora un «momento Glow» a tu rutina de entrenamiento. Échale un vistazo. En él, Katja Burkardt habla con franqueza y calidez con Markus Kalz sobre cómo empezar a hacer ejercicio, la motivación, la nutrición… y por qué las mujeres de mediana edad son las compañeras de entrenamiento más agradecidas.
¿Quién es Markus Kalz? Markus es un entrenador personal con muchos años de experiencia, y alguien que sabe exactamente lo que la gente necesita de verdad para mantenerse en forma a largo plazo. Lleva más de diez años entrenando con Katja, conoce sus puntos fuertes y sus límites, y sabe cómo correr 18 kilómetros incluso cuando hace 36 grados en verano. Su pasión se centra, sobre todo, en las mujeres de mediana edad. Porque, como él mismo dice, saben lo que quieren. Y luego lo llevan a cabo. Puedes encontrar el episodio en todas las principales plataformas de podcasts: