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May 29, 2026
La pobreza entre las personas mayores es un problema que afecta sobre todo a las mujeres. Y eso es algo que tenemos que cambiar.
En Alemania, 2,1 millones de mujeres mayores de 65 años viven por debajo del umbral de la pobreza. El 62 % de las personas afectadas por la pobreza en la vejez son mujeres. Una de cada cinco mujeres mayores de 65 años apenas puede permitirse cubrir sus necesidades diarias. No se trata de cifras abstractas. Son nuestras madres, vecinas y compañeras de trabajo. Y, posiblemente, algún día: nosotras mismas.
La pobreza en la vejez entre las mujeres no es un fenómeno marginal. Es una realidad social de la que se habla con mucha poca frecuencia.
¿Por qué la pobreza en la vejez afecta sobre todo a las mujeres?
La respuesta está en nuestra trayectoria vital. Las mujeres interrumpen su actividad laboral con mayor frecuencia: para cuidar de los hijos, de familiares que necesitan cuidados o de la familia. Suelen trabajar a tiempo parcial con más frecuencia. Y, en puestos equivalentes, siguen ganando menos que los hombres. Todo ello se acumula a lo largo de décadas y da lugar a una enorme brecha en las pensiones.
Un ejemplo concreto lo deja terriblemente claro: quien gane unos 4.150 euros brutos al mes durante 40 años —lo que equivale aproximadamente al salario medio alemán— se jubilará con una pensión neta de apenas 1.399 euros. ¿Cómo se supone que con eso se va a pagar el alquiler, la comida, los medicamentos y llevar una vida digna? Es prácticamente imposible.
Para las mujeres que, además, han tenido que interrumpir su carrera profesional o han trabajado a tiempo parcial, el panorama es aún más sombrío.
La brecha de género en las pensiones: una cifra que nos hace reflexionar
Según la Oficina Federal de Estadística, la brecha de género en las pensiones se situó en el 36,9 % en el año 2024. Esto significa que las mujeres perciben, de media, más de un tercio menos de pensión que los hombres.
Medidas como la pensión de maternidad son un paso en la dirección correcta, pero solo rozan la superficie. Mientras las mujeres sigan ganando menos, acumulando menos puntos de pensión y su trabajo de cuidados apenas reciba reconocimiento económico, la brecha seguirá siendo grande.
Pobre, pero invisible: la realidad silenciosa
A muchas mujeres afectadas por la pobreza en la vejez no se les nota. Cuidan con esmero su ropa, salen de casa bien arregladas y, al mismo tiempo, se debaten entre si podrán permitirse comprar mantequilla. No encienden la calefacción hasta que la temperatura en el piso baja de los diez grados. Renuncian a ir al médico, a las actividades sociales, a todo lo que no sea estrictamente necesario.
Y guardan silencio. Por vergüenza. Porque han trabajado toda su vida y no se imaginan tener que acudir ahora a la oficina como solicitantes.
La Oficina de Prestaciones Básicas considera que 6,50 euros al día son suficientes para comer y beber. Esta cifra habla por sí sola.
¿Qué puedes hacer ahora?
Independencia económica: No dependas exclusivamente de tu pareja ni del Estado. Infórmate con antelación sobre tus derechos de pensión y las opciones de previsión privada.
Los pequeños pasos cuentan: incluso 10 o 20 euros al mes pueden marcar la diferencia a lo largo de los años. Lo importante es empezar.
Aceptar ayuda: No hay que avergonzarse de solicitar ayuda. Subsidio de vivienda, prestación básica, descuentos en el MVV: estas prestaciones existen porque has cotizado toda tu vida.
Hablar abiertamente: con las amigas, con la familia. La vergüenza se calla. La comunidad ayuda.
La Fundación Glow25 también se centra en este ámbito. A través de proyectos e iniciativas concretas, ayuda a las mujeres a llevar una vida con autonomía económica y aboga por una mayor visibilidad de temas como la pobreza en la tercera edad. Para obtener más información, visita foundation.glow25.de.
Lo que debe cambiar desde el punto de vista estructural
La previsión individual es importante, pero por sí sola no resuelve el problema estructural. Lo que se necesita es: una verdadera igualdad salarial, el reconocimiento del trabajo de cuidados en el sistema de pensiones y una pensión mínima que permita vivir con dignidad. 1.500 euros netos no parece un lujo, pero para muchas mujeres supondría un verdadero punto de inflexión.
Mientras exista la brecha salarial de género, también existirá la brecha de pensiones de género. No es una cuestión de feminismo. Es una cuestión de justicia.
Mirar en lugar de apartar la vista
La pobreza en la vejez puede afectar a cualquiera. La mujer que recoge botellas quizá lo haga para poder comprarle un pequeño regalo a su nieto por Navidad. La señora mayor del supermercado que devuelve la mantequilla quizá haya trabajado y pagado impuestos durante 40 años.
A estas mujeres les debemos respeto, visibilidad y una sociedad que no mire hacia otro lado.
¿Te ha picado la curiosidad? ¡Pues escucha «Glow Up Your Life»!
Si te interesa el tema, no dudes en escuchar el último episodio «La pensión de las mujeres: ¿pobreza en la vejez?» de Glow Up Your Life. La presentadora, Katja Burkard, habla allí con Lydia Staltner sobre las caras de la pobreza en la vejez, la realidad que se esconde tras las cifras y lo que debemos cambiar como sociedad.
Lydia Staltner fundó en 2003 la asociación sin ánimo de lucro Lichtblick Seniorenhilfe e. V., que presta apoyo a miles de personas mayores afectadas por la pobreza en la vejez. Por su compromiso, ha sido galardonada, entre otros, con la Cruz Federal al Mérito, la Medalla de Estado de Baviera y el título de «Héroina de la vida cotidiana» otorgado por la revista *Bild der Frau*. Gracias a más de dos décadas de trabajo diario, sabe cómo es realmente la pobreza en la vejez y qué necesitan las personas que se encuentran en esta situación.
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