In the mood for love: What fulfilling sex really needs

Con ganas de amor: lo que realmente se necesita para una vida sexual plena

Es uno de esos temas de los que hablamos con nuestras mejores amigas: todo tipo de cosas, el trabajo, los hijos, las tensiones en la pareja, la menopausia. ¿Pero el sexo? ¿Qué es lo que ya no funciona en la cama? Normalmente: silencio. Y, sin embargo, eso es precisamente lo que más importa. Porque cuando la intimidad en una relación se resiente, suele haber muchas otras cosas que se resienten con ella.

La buena noticia: nunca es demasiado tarde para tener una vida amorosa plena. Y el camino hacia ella no empieza en la cama, sino en la mente.

Lo que las mujeres echan de menos de verdad

Muchas mujeres creen que echan de menos el sexo. Pero si las escuchas con más atención, a menudo hay algo más detrás: la cercanía física, la intimidad, la sensación de sentirse realmente comprendida… y de no haberse perdido a sí mismas.

Las mujeres de entre 30 y 50 años suelen haber desempeñado diversas funciones durante años: como madres, como parejas, como líderes. En algún momento, se dan cuenta de que, en el proceso, han perdido de vista quiénes son. Y si no eres capaz de sentirte a ti misma, es difícil dejarte llevar por completo, incluso en el momento más íntimo.

No se trata de un caso aislado. Es una pauta que se repite en muchas situaciones de la vida.

El cuerpo que no nos gusta

Los estudios demuestran que la aceptación del propio cuerpo es uno de los factores decisivos para la satisfacción sexual. Y, sin embargo, las mujeres son sus propias críticas más severas. La barriga tras el embarazo, los pechos que han cambiado, la piel que envejece… Todo se observa con detalle y se juzga sin piedad.

Y la ironía es esta: los hombres no suelen verlo como las mujeres dan por hecho que lo ven. Ven a la mujer, no los supuestos defectos.

El movimiento de positividad corporal ha puesto muchas cosas en marcha. Cada vez más mujeres se muestran tal y como son, se ocultan menos y aceptan un poco más sus cuerpos. Y, sin embargo, aún no hemos llegado del todo a ese punto. Eso no se debe solo a los medios de comunicación, sino a que, a menudo, nos damos muy poco tiempo para conocernos de verdad a nosotras mismas. Nuestros propios cuerpos. Nuestros propios deseos. Nuestros propios límites.

El primer paso puede ser muy sencillo: cuando te apliques la crema hidratante, como ya lo haces de todos modos, tómate dos o tres minutos más. Siente tu cuerpo de forma consciente. No de manera mecánica, sino con verdadera ternura.

Por qué la lista de tareas pendientes es el mayor enemigo de la libido

El deseo nace en la mente. No se trata de una metáfora romántica, sino de biología. Mientras que los hombres pueden ponerse a tono más o menos con solo pulsar un botón, las mujeres necesitan tiempo, relajación y la sensación de que se les permite estar verdaderamente presentes.

Si por la noche te estás repasando mentalmente la lista de la compra, pensando en la basura que aún no has sacado y, al mismo tiempo, preguntándote qué van a comer los niños mañana por la mañana, resulta difícil dejar de darle vueltas a las cosas. Eso no es debilidad. Es la realidad.

Por eso, la distribución desigual de las tareas de cuidado no es una cuestión secundaria cuando se trata de la intimidad. Es un aspecto fundamental. Si alguien quiere que haya buen ambiente, también debe asegurarse de que su pareja esté relajada. «Si quieres sexo, sé amable»: hay más verdad en ese dicho austriaco de lo que puede parecer a primera vista.

Hablar ayuda, pero solo si se hace bien

La comunicación lo es todo. Ninguna pareja puede leer la mente. Si algo cambia, si el deseo se desvanece, si los deseos no se expresan, la conexión se pierde.

Eso no significa hablar de todo en la cama, ya que eso suele arruinar el ambiente. Lugares neutrales, sin culparse, deseos claros: esa es la fórmula. Y además: humor. Reírse juntos no solo es agradable, sino que resulta increíblemente sexy.

Planificar la intimidad: suena poco romántico, pero funciona de maravilla

El sexo espontáneo suena tentador. Pero, si somos sinceros, entre el día a día, el trabajo, los niños y todo lo demás, normalmente no suele darse. Del mismo modo que planificamos nuestras vacaciones anuales, las citas con el dentista y la recogida de basura, también podemos planificar nuestros momentos de intimidad.

Eso no significa anotar de forma rígida «sexo» en el calendario a las 20:00 h. Significa crear deliberadamente un espacio. Quizá una noche de cita. Quizá 15 minutos de mimos en el sofá cada día. Quizá simplemente abrazarse al cruzarse. Estos pequeños gestos mantienen viva la conexión, y el deseo surge de ellos de forma natural.

La masturbación: la mejor forma de conocer tu propio cuerpo

Sigue siendo un tema sobre el que incluso los mejores amigos a veces guardan silencio. Y, sin embargo, la masturbación es una de las formas más directas de conocer el propio cuerpo y, por lo tanto, la base para mostrarle a la pareja lo que te gusta.

¿Cómo va a saber otra persona lo que te gusta si ni siquiera tú mismo lo sabes?

Además de eso: se ha demostrado que la masturbación reduce el estrés, mejora el sueño y te levanta el ánimo. Así que no es un sustituto, sino puro cuidado personal.

La menopausia y el deseo: un mito persistente

La menopausia no significa el fin de la sexualidad. Muchas mujeres llegan incluso a experimentar una especie de reinvención durante esta etapa: saben con mayor claridad lo que quieren y tienen menos paciencia con lo que no quieren. Esa sensación de «basta ya de tonterías» que muchas conocen no es falta de deseo. Es empoderamiento.

Por supuesto, el cuerpo cambia. Los niveles hormonales disminuyen y el ritmo se vuelve más lento. Pero eso no tiene por qué ser una pérdida. También puede ser una invitación a redescubrir la intimidad: más lenta, más consciente, más real.

El «sexo lento» es exactamente eso: sin movimientos apresurados, sin presión para alcanzar el orgasmo, sin otro objetivo que el de sentir. Contacto físico, contacto visual, respirar al unísono. Para muchas parejas, eso supone un auténtico descubrimiento.

Tres consejos para cuando nada te sale bien en este momento

¿Te das cuenta de que la intimidad en tu relación, o contigo mismo, se está quedando en segundo plano? Pues empieza por aquí:

  • Deja de lado el modo de rendimiento. No tienes por qué dar espectáculo. Ni en la cama ni en ningún otro sitio. Date permiso para simplemente ser tú mismo.
  • Conoce tu cuerpo. Dedica tiempo a ti mismo. Aplícate la crema con atención, disfruta de lo que te hace sentir bien. Sin expectativas y sin ningún objetivo.
  • Comunícate sin culpar a nadie. Di lo que quieras. Tu pareja no lee la mente. Y no tienes por qué cargar con todo tú solo.

Y luego: reíros. Juntos. De los momentos en los que las cosas no salen bien. De vosotros mismos. El humor es el afrodisíaco más subestimado que existe.

¿Quieres más? ¡Dale brillo a tu vida!

Si quieres profundizar en este tema, escucha el episodio actual «Con ganas de amor: lo que realmente necesita el buen sexo» del podcast «Glow Up Your Life». Katja Burkhardt habla con Mignon Kowollik de forma abierta, sincera y cálida sobre el deseo, la imagen corporal, la menopausia y la cuestión de qué es lo que realmente necesita el sexo satisfactorio.

¿Quién es Mignon Kowollik? Mignon es consejera sexual, coach sistémica e hipnoterapeuta especializada en la salud de la mujer, especialmente durante la menopausia. Vive en Hamburgo, trabaja con personas y parejas, y combina su experiencia profesional con una actitud abierta y un sentido del humor genuino. En 2024, quedó entre las diez primeras del concurso de Miss Alemania en la categoría de responsabilidad social. Una muestra de lo importantes que son para ella la educación y el empoderamiento de las mujeres. Mignon dice en voz alta lo que mucha gente piensa, pero casi nadie se atreve a decir. Eso es precisamente lo que la convierte en la interlocutora perfecta para este tema.

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