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May 29, 2026
«Pro Aging»: Por qué envejecer no es una pérdida, sino un espacio para la creación
«¡Ay, tienes 58 años y eres joven!» – No. Tengo 58 años. Porque ser joven no es mejor que ser mayor.
Esta frase parece sencilla. Y, al mismo tiempo, supone una pequeña revolución. Y es que vivimos en una sociedad que toma la juventud como referencia y considera la vejez como una desviación. El movimiento «pro-envejecimiento» da la vuelta a esta perspectiva. No como una reacción de rebeldía, sino como una actitud genuina: configuro mi proceso de envejecimiento de forma activa, sin luchar contra mí mismo.
¿Qué significa realmente el «pro-envejecimiento»?
El «pro-envejecimiento» es más que una moda de belleza o un eslogan de marketing en los envases de cremas. Es una forma de ver la vida. Una que afirma: cada año de vida tiene valor. No a pesar de los cambios que conlleva, sino junto con ellos.
Eso no significa que todo sea fácil. Ni que uno tenga que estar siempre radiante. Significa que uno deja de considerar el propio envejecimiento como un problema que hay que resolver.
Una sociedad que acepta el envejecimiento significa que necesitamos imágenes, voces e historias de mujeres que no finjan tener 35 años, sino que muestren lo que realmente pueden significar los 55, los 60 o los 70. Más claridad. Más autoconocimiento. Más valor para expresar verdades incómodas.
El proceso, no el momento
Quien espere ese momento en el que todo se aclare y, de repente, se sienta bien con el hecho de hacerse mayor, espera en vano. Es un proceso. A menudo largo, a veces doloroso.
Muchas mujeres, tras cumplir los 50 años, se ven sumidas en una crisis vital con la que no contaban. La sensación de que su propia historia ha llegado a su fin. La menopausia, que se presenta con más intensidad de lo esperado. La pregunta silenciosa: ¿qué me queda por delante ahora?
De este bache hay que salir. Poco a poco. Y al final no te espera la iluminación, sino algo más sólido: el sentirse a gusto consigo mismo. Esa sensación de estar en buena compañía, aunque estés solo.
La aceptación de uno mismo al envejecer: qué significa realmente
Aceptarse a uno mismo al envejecer no significa considerarse guapo. Es una distinción que vale la pena tener en cuenta.
La industria de la belleza, la moda y la publicidad se dirigen a personas que no se consideran guapas y les prometen una solución. Detrás de todo ello se esconde la idea de que la belleza es un valor importante al que hay que aspirar. Pero, ¿por qué, en realidad?
Se puede querer a tu barriga sin por ello encontrarla bonita. Se puede quererse a uno mismo sin cumplir con los cánones de belleza habituales. Eso no es un fracaso, sino libertad.
Y luego están esos pequeños momentos concretos de autoaceptación que se manifiestan en el día a día: ponerse zapatos planos e ir a bailar sin sentirte culpable. Elegir ropa interior cómoda. Acostarse antes de medianoche. Dejar de reírte de cada chiste malo.
Ahora ya tengo la edad suficiente para eso. Y me parece bien.
Belleza «pro-envejecimiento»: cuidado en lugar de lucha
El «pro-envejecimiento» no significa dejar de cuidar del propio cuerpo. Al contrario. Se trata de cambiar la forma de cuidarse: dejar de luchar contra la vejez para pasar a un cuidado que diga: «Me cuido a mí mismo».
Ese es otro punto de partida. Y lo cambia todo.
Esto también incluye cuidar el cuerpo. Y es que, con el paso de los años, no solo cambia el aspecto exterior: la piel, el tejido conjuntivo y las articulaciones necesitan cuidados diferentes a los que se les prestaban a los 30 años. «Colágeno Plus» de Glow25 puede convertirse en un pequeño ritual diario: además de péptidos de colágeno, la fórmula aporta vitamina C, biotina y zinc.
Un ritual que dice: «Me lo merezco».
Nosotros mismos somos nuestros propios modelos a seguir
Las mujeres de 50 años o más de hoy en día forman parte de una generación que nunca antes había existido tal y como es ahora. Con todos los retos, pero también con todas las oportunidades. Apenas hay modelos a seguir que se adapten realmente, porque la generación anterior tenía una vida diferente, otras limitaciones y otros márgenes de maniobra.
Estamos escribiendo nosotros mismos cómo es este capítulo. Cómo viven, trabajan, aman, fracasan y se levantan de nuevo las mujeres de 55, 60 y 65 años. Cómo establecen límites. Cómo dejan de reírse de los chistes malos y empiezan a decir verdades incómodas.
El movimiento «Pro Aging» no es un movimiento impuesto desde arriba. Surge de estas conversaciones, de estos libros, de esos momentos en los que una mujer dice desde un estrado: «Hoy no me encuentro bien». Y eso anima más que cualquier eslogan de empoderamiento del mundo.
Reife, resignada: «Eso también forma parte de ello»
El «pro-envejecimiento» no es un estado de euforia permanente. Hay pérdidas que perduran: personas que han fallecido, amistades que se han roto, sueños que no se han cumplido.
El escritor Arnold Retzer denomina a esto «madurez resignada»: la capacidad de aceptar que algunas cosas ya no serán como uno se las había imaginado en su día. Y que eso también conlleva un dolor que perdura para siempre. Esta aceptación no es una renuncia. Es una forma de dignidad.
Descubre más al respecto en el podcast «Glow Up Your Life»
Si quieres profundizar en este tema, no dudes en escuchar el último episodio «Pro-Aging, simplemente envejecer bien» de Glow Up Your Life. En él, Katja Burkard habla con Ildikó von Kürthy, autora de éxitos de ventas, periodista y una de las voces más inteligentes y divertidas sobre la vida cotidiana. En su nuevo libro, *Alt genug* (Lo suficientemente mayor), escribe sobre las dudas y el ánimo, sobre rupturas y nuevos comienzos, sobre ataques de pánico y momentos de gloria, sobre el festival de Wacken bajo la lluvia y *Germany's Next Topmodel*. En resumen: sobre todo aquello con lo que las mujeres en la mediana edad realmente tienen que lidiar.
En la conversación con Katja se aborda el envejecimiento como un espacio para la creatividad, la dignidad que surge de la aceptación de uno mismo, el humor como forma de libertad interior y la cuestión de por qué quizá estemos a punto de convertirnos en nuestros propios modelos a seguir.
Puedes encontrar este episodio en todas estas plataformas de podcasts: